Se relata el caso de Teresa, quien llegó al templo mayor con una "casta maligna" en su cuerpo que le causaba graves problemas de salud, incluyendo un cáncer agresivo y problemas de movilidad en sus piernas.
Tras ser atendida en ayuno por Ismael, quien percibió y expulsó el mal, Teresa experimentó una sanación completa. Sus estudios médicos resultaron limpios y recuperó la movilidad en sus piernas.
Se utiliza este testimonio para alentar a otras personas que enfrentan enfermedades incurables, desesperanza o pensamientos suicidas, invitándolas a buscar ayuda en el templo mayor y a manifestar su fe para que lo imposible se torne posible.