En un giro sorprendente, objetos personales de la cantante Taylor Swift, que van desde colillas de cigarrillos hasta caramelos y tapones de botellas de agua, fueron vendidos individualmente por sumas que alcanzaron hasta los 25 dólares. Estos artículos, considerados desechados por las estrellas invitadas a una boda en Nueva York, se agotaron en menos de 24 horas.
La lista de artículos subastados incluía también cinta policial, pitillos, cubiertos y hasta un "herpas". La demanda por estos objetos demuestra el gran interés de los fanáticos por poseer algún elemento relacionado con la artista, generando ingresos inesperados para quien los poseía.