El Instituto de Seguros para la Seguridad en Autopistas de Estados Unidos ha realizado pruebas de choque comparando autos antiguos con modelos modernos para demostrar la evolución en seguridad vehicular.
Las pruebas revelan que autos clásicos como el Chevrolet Bel Air de 1959, a pesar de su robustez aparente, resultan extremadamente peligrosos en caso de impacto. En contraste, vehículos más recientes como el Chevrolet Malibu o Impala, diseñados con deformación programada, absorben mejor la energía, protegiendo la vida de los ocupantes.