Una ola de disturbios anti-inmigrantes sacudió el municipio de Alexandra en Sudáfrica. Negocios y propiedades de extranjeros fueron saqueados y vandalizados por multitudes, algunas armadas y enmascaradas, que coreaban consignas xenófobas.
Los manifestantes portaban pancartas exigiendo la partida de los inmigrantes y se enfrentaron a comerciantes. La violencia se produce tras semanas de protestas donde se culpa a los extranjeros de la delincuencia y la presión sobre los servicios públicos. Las muertes de ciudadanos nigerianos y ghaneses durante protestas previas han generado quejas diplomáticas.