Se reportan graves incidentes en Europa, principalmente en Londres y París, protagonizados por inmigrantes marroquíes tras la eliminación de Marruecos en el mundial. Los disturbios incluyeron actos de vandalismo y enfrentamientos.
En París se implementó un toque de queda y un operativo de seguridad para evitar desmanes similares a los ocurridos en Londres. La violencia se extendió a La Haya, Países Bajos, donde un grupo de marroquíes agredió a turistas israelíes, alegando que la derrota de su selección era culpa de los judíos.