Se critica la política económica del gobierno, enfocándose en el alto nivel de endeudamiento y las futuras privatizaciones. Se menciona que el ministro Caputo heredó una "peor situación económica de la historia" y se cuestiona la sostenibilidad de la estabilidad defendida por él si depende de la "enajenación de recursos".
Se señala que el gobierno planea obtener fondos a través de privatizaciones para hacer frente a vencimientos de deuda, incluyendo empresas como Transener y AISA. Se compara esta situación con las privatizaciones de los años 90 y se advierte que no hay nada que festejar en Argentina, sino "penuria".