En Bélgica existen centros especializados que brindan apoyo integral a víctimas de violencia sexual, incluyendo asistencia psicológica, médica y policial.
Estos centros buscan evitar la victimización secundaria, ofreciendo un espacio seguro y profesional para que las víctimas expresen sus experiencias y exploren soluciones.
Más de la mitad de las personas atendidas son menores de edad, para quienes se utilizan herramientas como muñecos emocionales para facilitar la comunicación.