Se ha denunciado un grave caso de violencia sexual digital en colegios como el Carlos Pellegrini y el Nacional Buenos Aires. Mediante una aplicación, estudiantes tomaban fotos a sus compañeras, las modificaban con inteligencia artificial y las comercializaban.
Expertos califican este hecho como violencia sexual digital, destacando que la tecnología amplifica el alcance y la viralización de estas imágenes. Se subraya la importancia de abordar el problema en toda la cadena de producción, distribución y consumo, y no solo a través de medidas restrictivas o castigos, que llegan tarde.
Se enfatiza la responsabilidad de los adultos en educar a los jóvenes sobre el uso de dispositivos y las consecuencias del mundo digital en la vida real. El miedo, la vergüenza y la humillación sufridos por las víctimas son reales y tienen un impacto severo en su autoestima y relaciones interpersonales.