Una periodista relató las dificultades que enfrentó al intentar trabajar en Miami, incluyendo la exigencia de un acento neutro y la imposibilidad de ejercer su profesión.
Tras aprender a hablar con un lápiz en la boca para modificar su acento, y ante la necesidad de compartir vivienda y no poder acceder a un auto, decidió irse a Europa. La experiencia la llevó a concluir que la adaptación en Miami es compleja y que la xenofobia entre latinos es un obstáculo.