Los festejos por la victoria de la selección argentina en el Obelisco terminaron con incidentes y la intervención policial. Lo que comenzó como una celebración masiva con familias se tornó violento debido a actos de vandalismo y robos.
La policía desplegó casi 400 efectivos para controlar la situación, resultando en 19 detenidos y varios policías heridos, dos de ellos con fracturas. Los desmanes incluyeron ingesta de alcohol desmedida y desorden generalizado.