Se advierte sobre la importancia estratégica del agua como recurso finito y crucial para el futuro, contrastando con la postura del gobierno de Javier Milei respecto a la ley de glaciares.
Se critica la falta de debate sobre la escasez de agua y la posible contaminación de ríos, lo que podría generar conflictos a nivel mundial en las próximas décadas.
Se señala la "achatura intelectual" de algunos legisladores y la visión limitada de Milei, que no considera el agua como un recurso fundamental, a diferencia de los minerales raros, y que podría llevar a un futuro de escasez y lucha por el acceso al agua.