Tras la victoria de Francia en el Mundial, se produjeron incidentes y disturbios en París. Estos hechos, que lamentablemente se repiten, reflejan tensiones sociales preexistentes en la ciudad, exacerbadas por el contexto del evento deportivo.
La gran población de descendientes marroquíes y la dinámica social en las afueras de París son factores que contribuyen a la recurrencia de este tipo de acontecimientos. Situaciones similares se han observado en otras ciudades europeas y del mundo, evidenciando problemáticas migratorias complejas.