Tras la victoria de Francia sobre Marruecos en el Mundial, se desataron graves incidentes en París, con disturbios, saqueos y quema de autos. Las autoridades francesas habían desplegado un importante operativo de seguridad ante el temor de que ocurriera lo que finalmente sucedió.
Se estima que hay cerca de 2 millones de marroquíes viviendo en Francia, y la comunidad se movilizó en respuesta al resultado deportivo, generando violencia en las calles.
Los incidentes son una manifestación de problemas sociales profundos relacionados con la inmigración, la discriminación y la convivencia en Francia, temas recurrentes en el debate político y en las campañas electorales, especialmente con figuras como Le Pen y el avance de la ultraderecha.
La policía se vio desbordada en varios puntos de la ciudad, incluyendo zonas cercanas a la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo, donde se registraron enfrentamientos y daños al patrimonio público, como patrulleros incendiados.