La histórica Perla Peregrina, con casi cinco siglos de existencia, fue adquirida por el rey Felipe II y formó parte de la joyero de la corona española, luciendo en ella Felipe III, Ana y Margarita de Austria, y Napoleón III junto a Eugenia de Montijo.
Richard Burton la compró en subasta para Elizabeth Taylor, quien la engarzó en un collar de rubíes y diamantes de Cartier. La perla fue vendida póstumamente por 11.8 millones de dólares.