Se relata la historia de las joyas de Elizabeth Taylor, destacando tres piezas emblemáticas: el diamante Taylor Burton, la perla peregrina y el diamante cruz. Se menciona que su colección solo fue superada por la de la reina Isabel II.
El diamante cruz, de 33 quilates, perteneció a Vera Cruz y fue adquirido por Richard Burton en 1968. La perla peregrina, con casi 5 siglos de historia, pasó por manos de la realeza española y Napoleón III, siendo vendida posteriormente para financiar campañas políticas. Finalmente, fue comprada por Richard Burton para Elizabeth Taylor.
Se detalla la historia del diamante Taylor Burton, obsequiado por Richard Burton a Elizabeth Taylor por 1.100.000 dólares. La joya fue inicialmente destinada a un anillo, pero finalmente se usó en un collar de diamantes y rubíes diseñado por Cartier, debutando en el cuello de la actriz.