Se revela que el pescado, consumido de dos a tres veces por semana, es un alimento clave para aliviar los síntomas de la fibromialgia. Su alto contenido de omega 3, EPA y DHA ayuda a reducir la inflamación, que es una de las causas del dolor en esta condición.
Se recomiendan pescados de mar como salmón, sardina, merluza y caballa, que además de ser bajos en calorías, poseen estas grasas beneficiosas. Aunque algunos pacientes ya consumen pescado, no son conscientes de su poder antiinflamatorio específico para la fibromialgia.
La incorporación regular de pescado en la dieta, junto con ejercicio leve y moderado, se presenta como una estrategia complementaria al tratamiento, promoviendo el descanso y la reducción del dolor muscular y articular.