Se analiza el partido contra Cabo Verde como un ejemplo de "error de predicción" y "error de percepción". La expectativa de una victoria fácil llevó a una subestimación del rival, generando ansiedad cuando el partido se complicó.
La amígdala cerebral, responsable del miedo, se activó ante la incertidumbre del resultado. A pesar del gol agónico de Messi, la experiencia dejó una marca de ansiedad y la necesidad de gestionar estas emociones anticipatorias.