Se observa un fenómeno contradictorio en el mercado de alfajores: a pesar de la caída general del consumo, han surgido al menos 30 nuevas marcas en lo que va del año. Esto lleva a preguntarse cómo es posible que crezca la oferta mientras las ventas en kioscos y supermercados disminuyen.
Un análisis de Fedelemos sugiere que hay una sustitución de alimentos, donde el alfajor está reemplazando comidas principales como el almuerzo o la cena para muchas personas debido a su menor costo en comparación con otros alimentos. Según datos de la UCA, el 78% de los trabajadores recurren a opciones más económicas, incluyendo golosinas, para paliar el hambre.
El precio de un alfajor puede rondar los 1.500 a 2.000 pesos, lo que lo convierte en una alternativa accesible para quienes buscan economizar. Sin embargo, esto evidencia un déficit alimentario y un problema de acceso a comidas más nutritivas. La situación también se agrava por el cierre de 36.000 kioscos en Argentina desde la asunción de Javier Milei, lo que representa la pérdida de 72.000 puestos de trabajo.