Una persona hereda de su tía abuela dos jarras de plata, que decide vender para obtener liquidez. A pesar de no contar con el juego completo, la joyería las tasa por su peso en metal.
Las jarras, datadas aproximadamente del año 1930, fueron cotizadas en un millón seiscientos mil pesos. El vendedor acepta la oferta y solicita cobrar en dólares, acordando la documentación necesaria para la transacción.