Se critica duramente al director técnico de Egipto, Hassan, por utilizar un gesto considerado discriminatorio y por su presunta cercanía con Hamas al portar la bandera palestina.
Se cuestiona su discurso sobre los refugiados palestinos, señalando que Egipto mantiene su frontera cerrada y no recibe refugiados, contradiciendo sus palabras.
Se compara su actitud con la de otros deportistas como Salah, a quienes se elogia por reivindicar valores deportivos en lugar de victimizarse o generar controversia política.