Se critica duramente a Mostafa Zico, calificado como "chanta absoluto", y al técnico de Egipto, Hassan, tildado de "antisemita". Se relata que Hassan reaccionó a la exhibición de una bandera de Israel mostrando un gesto que interpretó como un insulto racial, lo cual es considerado una invención para frenar el partido.
Se explica que este tipo de acciones, que mezclan política y religión con el fútbol, están altamente sancionadas por la FIFA. Se menciona que Hassan realizó un gesto similar a un supuesto "tiro de humo" y que la denuncia fue falsa, probablemente para desviar la atención de su mal desempeño en el partido.