Se analiza el arbitraje en el partido entre Argentina y Egipto, con acusaciones de discriminación y favoritismo hacia Argentina por parte de algunos sectores.
Se menciona el gesto de Infantino, presidente de la FIFA, y su aparente preferencia por el avance de figuras como Messi y Cristiano Ronaldo.
La discusión se centra en la validez de los goles y las supuestas faltas no sancionadas, argumentando que si se anuló un gol a Egipto por una falta en otra área, también debería haberse anulado un gol a Argentina.