Una participante de Gran Hermano afirma estar bien, de pie y firme, con ganas de jugar y priorizándose a sí misma. Expresa su deseo de estar bien con los demás y, aunque le gustaría que fuera recíproco, no se preocupa si no lo es, aceptando el fluir de la vida.
Manifiesta no tener miedo a nada ni a nadie. Envía un mensaje a su hijo sobre la importancia del sacrificio y la perseverancia. Se siente más fuerte que nunca y con ganas de darlo todo, pidiendo apoyo a quienes la sigan y estén con ella, prometiendo defenderlos a muerte como espera ser defendida.
Se define como "una pared" porque ha tenido que serlo para seguir adelante. Acepta estar presente y dispuesta a continuar en el juego.