Una participante de Gran Hermano confiesa estar muy cansada del desorden en la casa y siente que, a pesar de su esfuerzo por convivir y poner alegría, las constantes peleas y discusiones la agotan y le impiden ser ella misma. Extraña mucho a su familia y tiene días en los que no tiene ganas de estar allí, pensando incluso en irse.
Le molesta profundamente que, a pesar de su esfuerzo por mantener la casa limpia y ordenada, los demás "se cagan en todo", lo que la lleva a evitar ciertas áreas de la casa. Odia las discusiones y desea que los participantes disfruten más del juego y muestren alegría, ya que es un programa televisivo y la gente quiere ver gente contenta.