Se aborda la relación de Florencia Peña con su expareja, quien según ella está en su mejor momento, actuando como intermediario y buscando levantarle el ánimo. Florencia afirma que no está judicializada, a pesar de que Fernando Burlando haya declarado lo contrario.
Se critica la idea de despedir a un empleado por un error, sugiriendo que la expareja de Florencia piensa solo en sí mismo y en su relación con Messi, sin importarle los demás. Se menciona que, si bien fueron buenos compañeros, él ha tenido actitudes que no gustan.