Las elecciones en Argentina no generarán crisis si no existen desequilibrios macroeconómicos, fiscales, externos o bancarios. El país llega a este proceso electoral en una situación de fortaleza sin precedentes.
Por primera vez en décadas, Argentina afrontará una elección con superávit fiscal, superávit externo, bancos bien capitalizados, reservas suficientes y un tipo de cambio flotante.
Esta sólida base económica reduce significativamente el riesgo de que las elecciones actúen como un disparador de inestabilidad, marcando un hito en la historia del país.