Argentina se prepara para las elecciones de 2025 con un escenario radicalmente distinto al de años anteriores. Se proyecta eliminar el cepo cambiario y flexibilizar los controles, a diferencia de la convertibilidad que presentaba inconsistencias.
A diferencia de la historia argentina, donde las elecciones podían generar shocks y crisis, en esta ocasión el país contará con superávit fiscal, superávit externo, bancos sólidos, reservas y un tipo de cambio flotante.
Se destaca la ausencia de desequilibrios macroeconómicos que históricamente actuaban como detonantes de crisis en periodos electorales, lo que genera un panorama de mayor estabilidad para el futuro cercano.