Se aborda el concepto de "quebrantamiento" como un requisito fundamental para ser usado por Dios, citando pasajes bíblicos de Job, Salmos e Isaías.
Se enfatiza que el quebrantamiento de la voluntad propia y la rendición a la voluntad divina son esenciales para experimentar un avivamiento espiritual.
Se menciona la figura del apóstol Pedro como ejemplo de autosuficiencia que necesitó ser quebrantado para ser un instrumento útil del Señor.