Se destaca en la Biblia que Jesús era recibido con grandes aplausos, incluso por aquellos que no estaban presentes físicamente. Se relata cómo la gente llevaba a los enfermos a las plazas y calles para que al tocarlo fueran curados, mencionando que muchos se aglomeraban para tener contacto con él y ser sanados.
El segmento hace referencia a la promesa de Dios de hacer cosas grandes y menciona que en la reunión anterior se estuvo meditando sobre el libro de Isaías, con mucho material aún por explorar en el capítulo 35.