Juan Ignacio Chela describió el emotivo encuentro con sus hijos Aison y Milob en el orfanato de Haití.
A pesar de la barrera del idioma (ellos hablaban creol haitiano y él apenas entendía algunas palabras), el vínculo se formó instantáneamente con abrazos y la alegría de reencontrarse tras las videollamadas. El proceso de adaptación incluyó aprender el idioma, lo cual lograron en pocos meses, y construir día a día la relación familiar.