Hugo Basilota detalla cómo la empresa familiar busca mantener la armonía entre las generaciones y la importancia de delegar poder de decisión a los hijos para asegurar la continuidad.
Basilota explica que, a diferencia de otras pymes familiares, en su empresa cada uno de los hijos tiene funciones específicas y se llevan muy bien. Destaca que, aunque ellos no dedican tantas horas como él solía hacerlo, poseen la "cabeza" y la capacidad para tomar decisiones. Señala que el cambio de packaging y la idea de exportar alfajores a Estados Unidos fueron iniciativas de sus hijos.
Reafirma que su mujer es el "alma mater" de la empresa, ya que estuvo desde siempre al lado de su suegro, y que la empresa está en su ADN desde niña. Menciona que su esposa trabajaba en las canchas con vendedores ambulantes y que tiene una gran cabeza y temple.