Incidentes y disturbios se produjeron en el Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires tras el triunfo de la selección argentina, resultando en 19 detenidos y 7 efectivos policiales heridos.
Entre los detenidos, varios contaban con antecedentes penales, incluyendo a un menor de 17 años con historial de lesiones leves, hurto, robo y robo agravado. La policía intervino cuando los disturbios escalaron, con personas arrojando piedras y rompiendo vidrieras.
Los disturbios comenzaron con personas trepándose a los semáforos, lo que llevó a la intervención policial. La situación derivó en agresiones y daños materiales, afectando a transeúntes y generando un clima de inseguridad.