Argentina ha asegurado un rol de "prestamista de última instancia" a través de un swap con Estados Unidos, una operación que se gestó desde febrero y no surgió espontáneamente en octubre.
Esta estrategia, sumada a la acumulación de reservas y la confianza fiscal, fortalece la posición de Argentina ante posibles shocks económicos y reduce la dependencia de financiamiento externo inmediato.
A diferencia de años anteriores, donde la falta de reservas y confianza generaba incertidumbre, el país llega a las próximas elecciones con un escenario de mayor estabilidad y previsibilidad financiera.