Se generó un debate sobre el operativo policial en el centro de Buenos Aires durante los festejos, centrado en la prohibición de parrillas y venta de choripanes.
Se cuestionó la medida, argumentando que la gente necesita comer y que los negocios no dan abasto, lo que genera una competencia desleal. Se planteó que la única forma de alimentar a la gente en estas ocasiones es a través de parrillas, y que la represión policial es excesiva.
Se comparó la situación con otros países y se criticó la actitud de las autoridades, sugiriendo que se está "combatiendo el delito" de forma desproporcionada y que se debería permitir a la gente disfrutar de los festejos.