La victoria de Argentina generó masivos festejos en Buenos Aires, con gente reunida en la Plaza de la República y el Obelisco. Sin embargo, la celebración también incluyó corridas, piedrazos, policías heridos y 12 detenidos, empañando la fiesta espontánea.
A pesar de los incidentes, la alegría popular predominó. Se observó a grupos de jóvenes con música y un ambiente festivo, aunque el accionar policial reprimió a familias y niños. La situación generó debate sobre el contraste entre los festejos por el día de la independencia de Estados Unidos y la represión en Argentina.