La Navidad se presenta como un recordatorio del inmenso amor de Dios, quien entregó a su único Hijo, Jesucristo, por la humanidad.
Este sacrificio voluntario de Jesús en la cruz es un regalo para liberarnos del pecado y del poder de Satanás, permitiéndonos ser libres.
La celebración navideña también evoca la figura de un padre que ama, un hijo que toma nuestro lugar y nos salva de la condenación eterna, invitando a aceptar este regalo divino.