César compartió su escepticismo sobre la fe, declarando que solo cree en sí mismo y que necesita que le enseñen a creer en Dios.
Leda, por su parte, explicó que Dios es un padre amoroso que se manifiesta en momentos de necesidad y que ofrece una oportunidad de salvación eterna.
Se enfatizó la importancia de la fe y la creencia en Dios como un camino para encontrar propósito y superar las dificultades de la vida.