Soledad Andreani narra los eventos previos a la detención de Barrelier, describiendo una interacción tensa pero aparentemente normal.
Andreani relata que Barrelier le pidió el auto para llevar ropa a su tío, solicitud que ella rechazó inicialmente al necesitar el vehículo. A pesar de una discusión previa, mantenían comunicación y Barrelier se mostraba "triste", lo que Andreani atribuía a sus diferencias.
Posteriormente, Barrelier llegó en Uber, estuvo un rato, le devolvió el auto y se acostó a dormir. Andreani no percibió nada inusual en su comportamiento, salvo que tenía la espalda mojada, algo que ella asoció a su tendencia a transpirar.