Se abordó la complejidad del perdón en las relaciones interpersonales, destacando la obstinación que a menudo dificulta su concesión.
Se planteó que el perdón no solo es sanador para quien lo recibe, sino fundamentalmente para quien lo otorga, incluso desde una perspectiva egoísta o narcisista, ya que libera de cargas emocionales.
Se sugirió que la resolución de conflictos a través del diálogo y el perdón puede ser más sencilla de lo que parece, y que entender el beneficio personal del perdón es clave para su práctica.