Se cuestiona la asignacion de custodia al vocero presidencial Manuel Adorni, argumentando que no hay amenazas concretas que la justifiquen.
Se critica la diferencia de trato respecto a ciudadanos comunes que sufren robos y no reciben proteccion.
Se sugiere que la custodia de Adorni es innecesaria y que la inseguridad en Argentina afecta a todos los ciudadanos por igual.
Se pone en duda la veracidad de las supuestas amenazas, insinuando que podrian ser un pretexto para mantener la proteccion.