El gobierno de Venezuela solicitó ayuda a Naciones Unidas para implementar programas de vivienda y asistir a los damnificados por los recientes terremotos. Las autoridades reportan más de 3.500 fallecidos y miles de heridos.
En La Guaira, uno de los estados más afectados, los sobrevivientes regresan a edificios colapsados en busca de pertenencias, a pesar del riesgo de derrumbe y las advertencias de los ingenieros. Dayali López, una de las damnificadas, expresó la dificultad de la situación económica, con un sueldo mínimo de 5 dólares y una nevera que cuesta 380 dólares.
Especialistas en riesgos naturales apuntan al uso de materiales de baja calidad y a casos de corrupción en la construcción de viviendas como causas del colapso de edificios. La Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres estima los daños en 37 mil millones de dólares.