La UEFA emitió un comunicado expresando su descontento con la FIFA por la revocación de la sanción a Balogun, futbolista que podrá jugar tras un pedido de Donald Trump.
La UEFA califica la decisión como "cruzar una línea roja" y considera que la integridad del juego y la credibilidad de la competición se ven comprometidas. Expresan incredulidad ante la medida sin precedentes.
Se argumenta que Trump ejerció un "abuso de poder" al intervenir en una decisión deportiva, especialmente como presidente del país anfitrión del mundial. Se compara la situación con un posible favoritismo hacia la selección argentina si Messi hubiera sido beneficiado de manera similar.