La polémica por la tarjeta roja a Balogún y la supuesta intervención de Trump en la FIFA escala con comunicados de la UEFA y la Federación Belga. La UEFA expresó su "incredulidad" ante la decisión de la FIFA de levantar la suspensión automática del jugador estadounidense, calificándola de "incomprensible, injustificada y sin precedentes".
Se cuestiona la independencia de los tribunales de la FIFA, dado que el llamado de Trump a Infantino precedió a la decisión de permitir que Balogún jugara el partido decisivo contra Bélgica. El propio Trump defendió su intervención, argumentando que no consideraba la jugada como falta y que la exclusión del jugador habría sido un "gran daño".
El segmento también aborda la influencia económica de Estados Unidos en la FIFA y la posibilidad de que esto haya pesado en la decisión. Se compara la situación con las irregularidades del fútbol argentino y se lamenta que la FIFA haya cedido a la presión política.
Finalmente, se menciona que tanto Trump como la FIFA se atribuyen la decisión, mientras que la UEFA y la federación belga reclaman por la falta de transparencia y equidad en el torneo.