Un escándalo sacude el Mundial tras la amnistía otorgada a Floriano Balogun, jugador de Estados Unidos, quien no cumplirá la suspensión por expulsión.
La FIFA, bajo presunta influencia de Donald Trump, revirtió la sanción, generando la crítica de la UEFA y el cuestionamiento sobre la integridad del torneo.
La polémica se agrava con el sistema de reventa de entradas, donde la FIFA obtiene un porcentaje por cada transacción, sumando a las sospechas de corrupción y favoritismo.