Ucrania, ante la falta de armamento de Estados Unidos, ha desarrollado drones de larga distancia que impactan en refinerías y depósitos de combustible rusos. En respuesta, las fuerzas de Vladimir Putin atacan la capital Kiev, causando víctimas civiles.
El conflicto se ha convertido en una guerra de desgaste con mínimos avances territoriales a costa de grandes pérdidas humanas. Ambos ejércitos consumen miles de proyectiles, vehículos y soldados en batallas prolongadas.