La situación en Venezuela es dramática tras un desastre natural que ha dejado una magnitud de daño equiparable a una zona de guerra.
Los edificios han colapsado y la gente se encuentra en estado de shock, habiendo perdido seres queridos y sus patrimonios.
Existen tres focos centrales de preocupación: una posible crisis sanitaria debido a la acumulación de cadáveres, problemas de seguridad en la noche y la incertidumbre habitacional.
Se teme que la gente sea alejada de sus lugares de origen, afectando sus trabajos y comunidades, en una tragedia mayor para el país.