El esfuerzo de los rescatistas internacionales es enorme ante cada alerta de posible señal de vida. La sensibilidad de los brigadistas con los familiares que se niegan a resignarse es palpable, ya que muchos insisten en que sus seres queridos aún están con vida.
Los brigadistas también realizan un importante trabajo psicológico con los familiares, ya que en algún momento la operación debe continuar en otro lugar, iniciando una etapa dolorosa. La tarea de los rescatistas ha sido muy loable, al igual que la de los propios venezolanos que, siendo damnificados, asistieron a sus vecinos en las primeras horas críticas.