La intensa ola de calor que azota Europa desde el 21 de junio ha causado más de 1.300 muertes adicionales en todo el continente, siendo Francia uno de los países más afectados con un aumento del 40% de fallecidos, en su mayoría adultos mayores de 65 años.
Las temperaturas récord, que superan los 40 grados en las capitales europeas, evidencian las consecuencias del cambio climático. Esta es la ola de calor más intensa jamás registrada en Europa, afectando a 150 millones de personas y provocando el cierre de escuelas y el colapso de sistemas eléctricos.
Los gobiernos enfrentan críticas por no haber implementado sistemas de aire acondicionado a gran escala en edificios, priorizando la agenda verde sobre la salud pública. La situación pone de manifiesto la vulnerabilidad de los sistemas urbanos ante temperaturas extremas y la urgencia de adaptarse al cambio climático.