Una brutal ola de calor azota Europa desde el 21 de junio, con 150 millones de personas viviendo bajo temperaturas extremas. Las escuelas han cerrado, las redes eléctricas colapsan y el "estrés térmico" causa estragos. Más de 1.300 muertes adicionales se atribuyen a las altas temperaturas solo en Francia, un aumento del 40% de fallecidos en domicilios particulares, en su mayoría adultos mayores.
Esta ola de calor, la más intensa jamás registrada en Europa, es una consecuencia directa del cambio climático. Las imágenes de la crisis son virales, mostrando multitudes buscando alivio en tiendas de electrodomésticos ante la inacción gubernamental para instalar aire acondicionado a gran escala.