El Ministro de Economía defendió la gestión actual, argumentando que el país ha dejado atrás su historial de default y que las medidas implementadas están dando resultados. Señaló que al asumir, la Argentina se encontraba en una situación crítica, al borde del default, con reservas inexistentes y obligaciones de pago inminentes con el FMI y el mercado. El ministro afirmó que las proyecciones económicas para los próximos 18 meses son las mejores de la historia argentina, basándose en datos de PBI récord, exportaciones y consumo.
Respecto a la fluctuación del dólar, explicó que su comportamiento fue similar al de otras monedas latinoamericanas frente al dólar a nivel mundial. Desestimó las preocupaciones sobre un posible atraso cambiario, señalando la inconsistencia de criticar un atraso cuando previamente se pedía evitar el default. El ministro también abordó el tema de la inversión, indicando que la baja del riesgo país fomenta un mayor flujo de inversión y que se licitarán 9000 kilómetros de rutas, a cargo del sector privado y de manera más eficiente que la obra pública anterior.
En cuanto a la inflación, expresó confianza en que continuará a la baja, siempre que se mantenga la ortodoxia fiscal y monetaria. Si bien reconoció que no puede predecir si la inflación de junio comenzará con 1 o 2, aseguró que el sendero de desinflación se está recuperando desde abril. El ministro también minimizó el impacto del "ruido político" en el plan económico, argumentando que, a diferencia de otros países, en Argentina los shocks políticos afectan menos la economía, lo que indica un acercamiento a ser un país "normal".